El gluten en boca de todos (metafóricamente hablando)


Últimamente ha crecido la guerra entre los defensores y detractores de las dietas sin gluten, y nosotros de verdad, que alucinamos un poco. No somos unos radicales con los demás (sí, bueno, es cierto que algún comentario más enfocado hacia el humor hemos hecho), pero por experiencia propia y tras entender cómo se desarrollo todo en nuestro querido sistema digestivo, somos de la opinión de que se debería reducir la cantidad de gluten consumido al día, en general.

Si paras un momento a reflexionar, si miras lo que comes a lo largo del día, si miras la compra de la gente en el supermercado, si miras la carta de un restaurante, etc. hay gluten por todas partes. Decimos gluten para abarcar un amplio espectro en una sola palabra, pero no es el único que da mal.

Total, que en general, ese gluten que se consume es en productos refinados, que seguramente lleven una larga lista de ingredientes que, más que aportar beneficios, perjudican bastante. ¿Realmente comemos pensando en tener de verdad una buena salud? Porque nuestra opinión es que para nada. Es una generalización muy amplia, pero para que se entienda la idea.

Y lo decimos nosotros, que hemos pasado por diversas fases a lo largo de nuestra vida en relación con la comida. Cuando alcanzamos el límite extremo, que solo de pensarlo nos da escalofríos porque ya no se podía ir más allá, empezó la bajada y la cosa fue poco a poco mejorando. En ese camino encontramos la enfermedad, normal, eso no era alimentarse ni era nada, era simplemente un disfrute de vicio puro. 

Gracias a la llamada moda del "sin gluten" despertamos de esa terrible situación. Poco a poco fueron cuadrando los hechos, hasta que llegaron los diagnósticos. ¡Y menuda alegría saber de una vez qué nos estaba sucediendo! Bueno, realmente la punta del iceberg, porque todavía estamos peleando por mejorar nuestra salud más todavía.

Totalmente cierto que empezamos a comprar algunos productos en el pasillo de todo sin gluten. Se fue reduciendo la cosa con el paso del tiempo, aquello no era nada saludable. La lista de ingredientes era todavía más larga y mierdosa. Y lo notábamos: no nos sentaba bien. Pues como te va a sentar bien cualquier cosa después de dejar al pobre sistema digestivo destrozado. 

Había que recuperar su capacidad y esos elementos no ayudaban nada. Así que a lo largo del tiempo fuimos reduciendo eso y también más cosas: otros cereales, pseudocereales y algunos alimentos frescos que eran más irritantes. Más tarde se fueron introduciendo de nuevo. 

La cosa es que, tras una decepción constante con los profesionales médicos, sólo con nuestra aportación de cambios en la alimentación y algún suplemento, nuestra salud no avanzaba lo que debía, faltaba ayuda extra. Y es por eso que, la servidora que está escribiendo este texto, se apuntó a un curso muy chulo y largo para aprender mogollón de cosas al respecto de cómo funciona el cuerpo humano, tan relacionadas con la alimentación.

Tras unos meses, hemos acabado los dos siendo pacientes de la clínica que da el curso. Sobre esa visión de la medicina he leído comentarios nefastos, pero es la que nuestro sentido común nos dice que nos merece la pena. Esto no se soluciona en dos días, queda un largo camino pero ya con una sonrisa de oreja a oreja. 

Por si no conocéis el blog, me parece que Mi dieta cojea hace una gran labor para derribar mitos alimentarios, cosas que realmente hacen mucho daño en la salud de la población. Cierto es que no estamos 100% de acuerdo en algunos detalles, pero una cosa no quita la otra. Nos hizo gracia ver el otro día en un colegio el cartel de desayunos saludables que hicieron. Poco nos faltó para ponernos a bailar en mitad de la calle. Miento, realmente fue solo la que está escribiendo. 

Nos encantó una parte del artículo "¿Por qué nadie se pone de acuerdo en nutrición?" que dice:
En este debate, personalmente me decanto por un consumo ocasional de cereales 100% integrales, así como un consumo opcional de lácteos enteros (a poder ser fermentados). No deben ser ninguno de los grupos la base de la alimentación ni imprescindibles, pero pueden ser buenos complementos de una dieta basada en frutas, verduras y hortalizas. Es un frente todavía abierto pero lo más sensato en este caso parece que es mantenerse fuera de los extremos.
De verdad, nos encantaría que ese pensamiento estuviese mucho más extendido. Pero a nuestro alrededor no vemos más que gluten, más gluten, algo de verdura y fruta, pero muy poca variedad. Quizás nosotros pecamos de excesiva variedad (¿Es posible pecar de ello?), pero no sé, un algo más no es tan difícil, ¿no? 

Si estáis de acuerdo en la idea general os invitamos a fomentar algo de esto. Nosotros vamos a retomar recetas olvidadas para llevar al trabajo, para trastocar las mentes, para ver más allá de la bollería, de los pasteles, de los bombones, etc. cuando hay una celebración por algo, de igual modo que para cualquier otro día.

No sé en vuestro caso, pero en el nuestro lo nombrado arriba es algo habitual. Ver la comida como un premio o un castigo (justamente leíamos esto en Twitter ayer). Nosotros hemos aprendido a amar las verduras, sino que se lo digan a nuestras madres: no éramos precisamente adoradores de sus sabores. 

Cambiar el modo de cocinarlas, crear divertidas recetas, mezclar texturas y sabores, etc. La comida debe ser algo que nos aporte esa "gasolina" necesaria para nuestro cuerpo y que todo funcione bien, pero sin olvidar que nos guste. Si no fomentamos eso, pues normal que se aborrezcan las verduras y se prefieran platos en los que el paladar se pone las botas. 

El tema de esta entrada ya rondaba días en nuestras cabezas, pero hoy leíamos una noticia respecto a las personas con enfermedad celíaca : Se aprueba por unanimidad una moción a favor del colectivo de celiacos en el Senado.

El primer punto, que es impulsar la investigación, me parece genial, pero de verdad falta un cambio importante en la mentalidad de la nutrición y esa bonita pirámide alimentaria. 

La información para profesionales sanitarios, perfecto. La lista de alimentos aptos, vuelvo a decir: basta de fomentar el consumo diario y excesivo de los productos sin gluten. Que está bien alguna cosa, puntualmente o en una época de transición, pero creemos que recomendar comer a diario todo eso, pues como que no... Que además suele ser el pack completo, que parece que sino lo haces cometes sacrilegio o algo. Y menos como comentábamos arriba: bastante irritado está el intestino, sería hora de mimarlo un poco, que ahí está la casi totalidad del sistema inmune.

Lo que sí nos parece un punto muy importante es el de la restauración. Ha mejorado mucho el tema, pero todavía falta. Llegar a un restaurante, preguntar si sirven comida apta para celíacos y que se te queden mirando raro de "¿Y eso qué es?", sigue pasando en 2017. 

Con lo comentado arriba, os podéis imaginar lo que pensamos sobre las ayudas para comprar productos específicos sin gluten. Cierto es que hay cosas que no están tan mal, dentro de lo que cabe, pero hay cada cosa que tela... Sobre este punto moveríamos algo más orientado a las fabricas, porque no veáis lo difícil que es encontrar algunos tipos de cereales, pseudocereales, harinas o ralladuras con la seguridad de que no pueden contener ninguna traza. Daría esa ayuda a las empresas que se comprometan a ello, con el trato de que el producto final para el consumidor no se pase de precio, que al fin y al cabo sería también una ayuda pero enfocada de otra manera.

Y hasta aquí la entrada de hoy. Esperamos actualizar por aquí más a menudo, a poder ser con alguna receta también, que sería hora. ¿Os interesarían también temas más específicos del funcionamiento de nuestro precioso cuerpo? No del nuestro en concreto, sino de los humanos en general y eso. Sería lo más divertido y entretenido posible :) 

Muchas gracias a los que hayáis llegado hasta aquí, por aguantar este hermoso tostón sin gluten ♥

Lansy Hairath
Lansy Hairath

Latest
Previous
Next Post »